¿Qué sucede con los fetos después del aborto?



 ¿Existe un mercado negro de tejido fetal? ¿Hay partes fetales en las vacunas? ¿Existen cosméticos fabricados a partir de fetos abortados?

Preguntas como estas surgen de las declaraciones que una influencer mexicana presentó en el mes de abril en una serie de videos e historias en su cuenta de Instagram. Según esta blogger católica, las organizaciones que, como Planned Parenthood, facilitan la práctica de abortos en Estados Unidos, son cómplices de una industria millonaria cuyo objetivo es lucrar con los embriones y fetos de miles de mujeres en dicho país.

La realidad es que sus aseveraciones contienen solo una parte de la verdad. Si bien, la donación de tejido fetal para la investigación existe y es legal en Estados Unidos, la mayoría de los productos fetales que se obtienen de un aborto son completamente desechados bajo regulaciones específicas para este tipo de material. Las formas legales para desecharlo varían de estado a estado; mientras que en algunos se exige que el tejido fetal sea cremado o enterrado, en otros sólo se requiere que se maneje como deshecho biológico-médico. Sin embargo, ningún estado permite la venta directa de tejido fetal para fines comerciales, por lo que ni las mujeres a las que se les practica procedimiento, ni las organizaciones intermediarias (Planned Parenthood o clínicas de abortos) pueden comercializar este material sin incurrir en faltas a la ley federal del país en cuestión.

¿Qué es la investigación con tejido fetal?



Desde los años 60, existen líneas de investigación que utilizan material fetal humano, obtenido por medio de donaciones. Las mujeres que desean que los productos de su aborto sean empleados para la ciencia firman un consentimiento para su donación. Mientras tanto,  las clínicas en las que se realizan los abortos se encargan de la preparación del material para que pueda ser recolectado por otras organizaciones.

Los productos de dos fetos abortados entre los años 1960 y 1980 sirvieron para extraer células que han sido cultivadas, reproducidas y utilizadas para la creación y desarrollo de líneas celulares humanas como: WI-38, MRC-5, HEK-293, PER C6 y WI-26 entre otras. Algunas vacunas para la rubeola, la rabia y la hepatitis emplearon estas líneas celulares para su desarrollo; pero la manufactura de estas vacunas no requiere de nuevo material fetal y por lo tanto no se beneficia de nuevos abortos.


La posición de la Iglesia Católica



La Iglesia Católica considera que el inicio de la vida humana sucede a partir de la concepción, por lo que todos los involucrados e involucradas en un aborto cometen pecado según sus creencias. Sin embargo, con respecto a las vacunas cuyo desarrollo fue derivado de la investigación con tejido fetal, el Centro Católico de Bioética estadounidense considera aceptable su uso cuando no existan alternativas con una seguridad y eficacia similares y se justifique su aplicación por los riesgos a la salud personal y pública de no colocárselas.


Otras líneas de investigación

En el contexto científico, la investigación con tejido fetal no solo se ha utilizado en el desarrollo de vacunas. Algunas células han sido incubadas para el desarrollo y crecimiento de órganos que en el futuro podrían utilizarse en la medicina de trasplantes y para estudiar los efectos de ciertos fármacos.

Por otro lado, las células madre que pueden ser extraídas de material fetal  también están siendo investigadas por su potencial para convertirse en múltiples distintos tipos de tejido. Actualmente, se encuentra bajo investigación su uso en enfermedades como la diabetes,  la falla hepática, la enfermedad de Parkinson, entre otras.


¿Cosméticos con partes fetales?



Actualmente, existe un único material, derivado de tejido fetal que es utilizado en productos dermatológicos o cosméticos. Se trata de las PSPs o processed skin cells que son una serie péptidos patentados por la marca NeoCutis derivados de un cultivo de células de piel fetal humana. Estos materiales han demostrado reducir los signos del envejecimiento cuando se administran de forma tópica. De manera similar al caso de las vacunas, para el desarrollo de este producto solo se utilizaron algunas células de un solo feto y no se requieren los productos de nuevos abortos para su manufactura. Las PSPs se encuentran protegidas por su patente y por lo tanto solo productos de la marca NeoCutis pueden contenerlas.

La industria del tejido fetal



Si bien se ha aclarado que ni las mujeres que abortan, ni las clínicas que facilitan los abortos pueden lucrar con estos productos, la investigación con tejido fetal no está libre de cuestionamientos sobre su validez ética y moral.

Existen empresas denominadas TPOs (tissue-processing organizations) que se dedican a aislar, preservar, guardar y distribuir material fetal para uso en investigación. Estas organizaciones cobran por sus servicios de procesamiento del material. Posteriormente, universidades y otras instituciones que se dedican a la investigación experimentan con él para obtener valor terapéutico. Después, las farmacéuticas compran patentes y licencias para producir y vender los productos finales de las investigaciones.

Mientras que las mujeres que abortan, que en la mayoría de los casos pagan por el procedimiento, no reciben ninguna remuneración, esto no es verdad para las compañías que procesan el material fetal (TPOs)  ni para las farmacéuticas que lucran con los productos de su experimentación. Por lo que es posible preguntarse si esto constituye una explotación de sus derechos sexuales o reproductivos.

Por otro lado, no existen regulaciones que obliguen a las compañías a documentar en sus productos el uso de materiales derivados de la investigación con tejido fetal. Esto podría vulnerar los derechos del consumidor, que por motivos ideológicos,  prefiera no utilizarlos.


En Conclusión




Los productos de un aborto electivo, son, en la mayoría de los casos, desechados de acuerdo a las regulaciones locales. Una pequeña proporción de estos materiales son donados de forma voluntaria para su uso con fines científicos y médicos. Aunque ningún producto que se pueda comprar en la actualidad contiene partes fetales propiamente dichas, la investigación con tejido fetal ha facilitado el desarrollo de productos médicos, como algunas vacunas.

Mientras que el uso de tejido fetal en la ciencia no está exento de cuestionamientos éticos y morales, es una falacia afirmar que las vacunas y los cosméticos contienen partes fetales. Incluso considerando la relación histórica de algunas vacunas con el aborto, la Iglesia Católica no condena su uso cuando se justifica por sus efectos en la salud personal y pública.


Referencias:

Dreher F, inventor; NEOCUTIS SA, assignee. Peptides for skin rejuvenation and methods of using the same. United States patent US 9,375,398. 2016 Jun 28. https://patents.google.com/patent/US9375398B2/en

Gimbel, V. N. (2017). Fetal Tissue Research & Abortion: Conscription, Commodification, and the Future of Choice. Harvard Journal of Law and Gender, 40, 229. https://harvardjlg.com/wp-content/uploads/sites/19/2012/01/jlg-winter-4.pdf

National Catholic Bioethics Center. (2019). Use of vaccines. https://www.ncbcenter.org/resources-and-statements-cms/faq-on-the-use-of-vaccines?rq=vaccine

Neporent, L. (2015). What Aborted Fetuses Have to Do With Vaccines. ABC NEWS https://abcnews.go.com/Health/aborted-fetuses-vaccines/story?id=29005539


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