Una alternativa para el pin parental
Para los padres preocupados ante el posible adoctrinamiento de sus hijos por medio de la educación estatal, existe una alternativa más poderosa que el pin parental para protegerlos
El pin parental es una iniciativa de ley que busca aumentar el control sobre el tipo de educación sexual que reciben los hijos, brindando la posibilidad a los padres de censurar los contenidos que imparten las escuelas respecto a este tema. Esta opción responde al temor a que los niños reciban información sesgada u orientada hacia una agenda particular. Sin embargo, censurar los currículos escolares, es una medida que lejos de proteger a los niños, niñas y adolescentes, puede dejarlos expuestos ante la privación de una educación sexual integral.
Quienes promueven esta iniciativa argumentan que la educación sexual que se imparte en los planteles educativos debería llevarse a cabo únicamente desde el contexto científico y biológico. Sin embargo, la educación sexual integral debe contribuir al fortalecimiento de la autoestima, a la lucha contra la disparidad de género, al respeto a la diversidad y al combate en contra del abuso sexual infantil, además de ayudar a la prevención de embarazos y enfermedades de transmisión sexual. Por ello, abordar el tema únicamente desde las ciencias naturales sería poco efectivo.
En Nuevo León, 1 de cada 3 embarazos se dan en madres adolescentes. En 2018, el estado ocupó el tercer lugar nacional en casos de abuso sexual además de que según la Encuesta de Juventudes LGBT en Nuevo León, por lo menos el 50% de los jóvenes neoloneses de esta comunidad ha sufrido actos de discriminación y el 20% de ellos ha intentado quitarse la vida por su orientación sexual. Por lo tanto, es propio que la educación estatal busque atender todos los objetivos antes mencionados.
La sexualidad es un asunto complejo que involucra cuestiones biológicas, sociales y emocionales. Aunque los temarios escolares están diseñados para atender los temas más relevantes para los niños según su edad, ellos no solo reciben información sexual en el aula, si no que también la obtienen de la televisión, del internet, de sus compañeros y de su experiencia personal. Por esto, pretender controlar completamente la exposición de los hijos frente al tema es prácticamente imposible. Una alternativa más apropiada es ayudarlos a que desarrollen un pensamiento crítico para que puedan tomar las mejores decisiones con respecto a su sexualidad.
De esta forma, los padres pueden ayudar a desarrollar en sus hijos una herramienta mucho más valiosa que el pin parental: la habilidad de cuestionar y evaluar la información para formar un criterio propio. Este abordaje permite que la información no sea percibida como mala o prohibida, si no como una herramienta que debe usarse apropiadamente.
El sesgo puede estar presente en la información que los niños reciben de distintas fuentes sobre salud, historia, política y moral, y no solo en lo relativo a la sexualidad. Por ello, los niños, niñas y adolescentes deben de tener acceso a ambientes abiertos al diálogo en sus casas, que promuevan la expresión de sus ideas y preocupaciones para que puedan recibir orientación cuando lo necesiten.



Que diplomática explicación, me parece muy acertada. La familia es la primera educadora de los niños, de ahí parte todo.
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